jueves, 8 de diciembre de 2016

Epicondilitis...¿qué hacer?


Para poder describir primeramente que es la epicondilitis deberemos conocer la anatomía del codo y su funcionamiento.


El codo es una articulación conformada a partir de la unión de los huesos humero, cubito y radio. La unión de los huesos se produce por el ligamento colateral radial, colateral cubital y el ligamento anular. Permiten movimientos de flexión-extensión así como de pronación-supinación.
La epicondilitis es una lesión que se manifiesta en la cara externa del humero en su inserción con el codo. Suele manifestarse con dolores en dicha zona que impiden el desarrollo de las funciones del codo. Tras la realización de numerosos movimientos de flexión y de supinación del antebrazo se producen microrroturas en el la inserciones musculares que se insertan en el epicóndilo (Tendón). Los dolores suelen producirse cuando el sujeto está realizando la actividad o inmediatamente después de terminar la actividad. Suele ser un dolor que se irradia por los músculos flexores-extensores y pronadores-supinadores. En algunos casos se ha llegado inflamar la zona afectada.

Algunos de las causas  que nos pueden ayudar a diagnosticar la epicondilitis son:

Sobrecarga debido a un número elevado de golpeos

Utilización de una técnica incorrecta, que en muchas ocasiones nos viene descrito por las observaciones que nos hará nuestro entrenador.

En algunas ocasiones el Cambio de objeto (raqueta, pala) con la que estamos habituados a jugar. Nos puede llevar a  una Excesiva fuerza generada por la mano al agarrar el objeto.

Desequilibrio muscular y/o pérdida de flexibilidad.

El tratamiento de esta afectación pasa por varios estadios según el grado. En muchas ocasiones es necesario acudir al fisioterapeuta para que realice una infiltración en la zona. A continuación veremos algunos de los pasos que podemos hacer en nuestro domicilio para poder enfrentarnos a esta lesión.

En primer lugar será necesario reducir la actividad durante un periodo de tiempo para reducir la inflamación. A su vez, la aplicación de hielo es esencial, y en muchas ocasiones la colocación de Tape ayudará a aliviar los síntomas y a acelerar este proceso.

Posteriormente a ello, deberemos fortalecer la zona a través de ejercicios de rehabilitación. Algunos de los ejercicios que son interesantes realizar serán:



Movimientos de circundución hacia dentro y hacia afuera. 3 repeticiones de 1 minuto de duración. Descanso de 30 segundos entre series.


Con la espalda apoyada en la pared, mantenemos la pica en las manos manteniendo la flexión de codo. 3 repeticiones de 1 minuto de duración. Descanso de 1 minuto entre series.

De pie, con una pelota de baloncesto o similar, nos pasamos la pelota por delante y por detrás sin que caiga al suelo.  3 repeticiones de 1 minuto de duración. Descanso de 30 segundos entre series.



De nuevo, con pelota, lanzamos la pelota con las manos contra la pared y hacemos rebotes usando las manos únicamente. 3 repeticiones de 1 minuto de duración. Descanso de 30 segundos entre series.



Por parejas, realizamos pulsos.

Por parejas, realizamos recorrido a carretilla tanto de cubito prono como de cubito supino. 3 repeticiones de 1 minuto de duración. Descanso de 30 segundos entre series.


Bibliografía

Bahr. (2004). Lesiones deportivas; diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Madrid: Panamericana.

Blanco, A. (2002). 1000 ejercicios de musculación. Barcelona: Paidotribo
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García Soidán, J. y. (2003). Análisis de las lesiones más frecuentes en pruebas de velocidad, medio fondo y fondo. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, vol. 3, 260-270.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

Neumann, D. A. (2010). Fundamentos de rehabilitación física. Madrid: Paidotribo.

Pfeiffer, R. (2005). Lesiones deportivas. Madrid: Paidotribo.

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