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lunes, 11 de diciembre de 2017

Análisis del comportamiento de la ventana anabólica en persona físicamente activas: revisión bibliográfica. (Prieto, J; Irigoyen, J; 2016)


La siguiente revisión bibliográfica tenía como principal objetivo conocer la existencia o no de lo conocido como ventana anabólica, conocer también si existe un tiempo limitado de dicha ventana anabólica y finalmente conocer las recomendaciones nutricionales adecuadas a seguir antes y después del entrenamiento.
En primer lugar, debemos definir el término ventana anabólica. En Palabras de Aragon y Schoenfeld (2013):
“El concepto de ventana anabólica ha sido definido como el periodo de tiempo limitado después de las sesiones de entrenamiento en el cual es necesario ingerir proteínas y carbohidratos para optimizar las adaptaciones musculares de fuerza, hipertrofia y repleción de glucógeno muscular.”
Existen diversas estrategias para optimizar las respuestas adaptativas al ejercicio gracias a la nutrición. Una de ellas, descrita por Schoenfeld, Aragon y Krieger (2013) estableció “consumir proteína durante y en proximidad a las sesiones de entrenamiento para facilitar la reparación muscular y aumentar así las adaptaciones de fuerza e hipertrofia pos ejercicio.
Por otro lado, dichas estrategias también hacen referencia a la necesidad de aumentar la ingesta de carbohidratos antes del ejercicio para aumentar, de esta manera, los depósitos de glucógeno; la ingesta durante el ejercicio para mantener los niveles de glucosa en sangre y la ingesta post ejercicio para re sintetizar el glucógeno muscular.
Suplementación con proteína y aminoácidos esenciales
Atherton, (2013); Campbell et al., (2007); Cermak et al., (2012); Kerksick et al., (2008); Stark, Lukaszuk, Prawitz y Salacinski, (2012) plantearon que una suplementación entre 20-40 gr. Es efectiva para aumentar la respuesta adaptiva del musculo tras el entreno de fuerza.
Podrá ingerirse entre 0,4-0,5 gr./kg. De proteína pre y post entrenamiento para favorecer la síntesis de proteína y evitar la destrucción muscular.
Suplementación con carbohidratos
Atendiendo a un estudio realizado por Kerksick et al. (2008), el consumo en el periodo de post  entrenamiento de altas cantidades de carbohidratos (8-10 g/kg/día) estimula la repleción de glucógeno. Concretamente, estos autores recomiendan la ingesta de 0,6-1 g/kg/h de carbohidratos durante las 4 a 6 horas posejercicio (primera toma durante los primeros 30 minutos) para contribuir a la adecuada resíntesis de los depósitos de glucógeno.
Suplementación combinada
Aunque la ingesta de carbohidratos por sí solos parece no estimular la síntesis de proteína, esto no quiere decir que la suplementación combinada de carbohidratos con proteína no sea interesante en el deporte, ya que, según Koopman et Al. (2007) “ aunque no parece haber mayores beneficios en cuanto al balance neto post ejercicio (diferencia entre síntesis y destrucción de proteína muscular), no se pueden olvidar los beneficios que aporta en cuanto a la re síntesis de glucógeno muscular”
Ventana anabólica
Como vimos anteriormente, existe de la ventana anabólica, y  En este sentido, siguiendo a Schoenfeld et al. (2013):
“el consumo de un ratio adecuado de nutrientes durante este periodo favorece tanto la reparación del tejido muscular como la re síntesis de las reservas energéticas (glucógeno muscular) de forma súper compensada, mejorando tanto la composición corporal como el rendimiento deportivo”
Diferencias según nivel de entrenamiento
Las diferencias entre los distintos niveles de entrenamiento puede venir explicada por la
Síntesis de proteína muscular que se eleva antes en los entrenados y en un periodo más breve, mientras que en deportistas no entrenados se produce más tarde, pero se mantiene elevada durante más tiempo (Burd, Tang, Moore y Phillips, 2009).
Aporte de macronutrientes
Los aminoácidos de cadena ramificada (leucina, isoleucina y valina) son aminoácidos esenciales que constituyen aproximadamente 1/3 de la masa muscular esquelética y su ingesta es adecuada para aumentar la síntesis de proteína muscular posejercicio, reducir la degradación de proteína muscular, mejorar la resíntesis de glucógeno muscular y, por consiguiente, ayudar a la recuperación del entrenamiento (Campbell et al., 2007)
En cuanto al tipo de proteína adecuada para consumir en el periodo cercano al entrenamiento, las proteínas de rápida asimilación, como por ejemplo la proteína de whey, son más efectivas a la hora de estimular la síntesis de proteínas; mientras que las de lenta asimilación, como por ejemplo la caseína, son más efectivas para frenar la degradación de proteína muscular (Tang et al., 2009).
Por otro lado, para mantener los depósitos de glucógeno de la mejor manera posible y evitar la pérdida del rendimiento durante el entrenamiento se deberían consumir carbohidratos en un ratio de 30 a 60 gramos por hora cada 10-15 minutos en una solución de 6-8 % de CHO (Jeukendrup, Jentjens y Moseley, 2005). Para la recuperación después del ejercicio se recomienda una ingesta de 1,5 g/kg de CHO durante los primeros 30 minutos para maximizar la resíntesis de glucógeno (Ivy, 1998).

Bibliografía

Huarte Prieto, J., & Yanci Irigoyen, J. (2016). Análisis del comportamiento de la ventana anabólica en persona físicamente activas: revisión bibliográfica. MHSalud, 1-14.


Para ampliar información sobre la revisión bibliográfica de Huarte Prieto, J., & Yanci Irigoyen, J. (2016): http://www.revistas.una.ac.cr/mhsalud

martes, 16 de mayo de 2017

INDICE DE MASA CORPORAL Y DIABETES TIPO ½ EN JÓVENES Y ADULTOS.

INDICE DE MASA CORPORAL Y DIABETES TIPO ½ EN JOVENES Y ADULTOS. . Ali Abbasi MD, PhD; Dorota Juszczyk PhD; Cornelia HM van Jaarsveld PhD; Martin C Gulliford MA, FFPH

La obesidad se ha convertido en una de las principales enfermedades que se producen en esta primera mitad de siglo XXI tanto en jóvenes, como en adultos. Estudios recientes demostrado que la obesidad es un claro factor de riesgo para sufrir diabetes tipo 2, pero aun así, el número de investigaciones que nos puedan ayudar a dar luz a este problema es escaso.  El siguiente estudio tiene como principal idea conocer la relación que se produce entre obesidad y diabetes.

El estudio se llevo a cabo en Reino Unido. Para ello, se extrajo una muestra de 375 chicos (51%) y chicas (49%), comprendidos entre las edades de 2 y 15 años que durante el periodo de 1994 a 2013 recogieron su índice de masa corporal. Los sujetos fueron clasificados en diabetes tipo 1, tipo 2, diabetes mellitus y sujeto sanos según los patrones descritos en la investigación.

La investigación concluyo que la incidencia de diabetes tipo 1 y 2 se incremento en niños y jóvenes entre 1994 y 2013 en Reino Unido en ambos sexos. Aquellas personas que sufrían de obesidad, eran 4 veces más propensos a sufrir diabetes tipo 2 que aquellos que tenían un índice de masa corporal normal.







martes, 26 de enero de 2016

Procesos Energéticos en la práctica deportiva.

Cuando realizamos ejercicio físico, nuestro cuerpo utiliza diferentes sistemas para obtener la energía necesaria. No es lo mismo una carrera de 100 metros que una prueba de 10 kilómetros.

Para ello, es necesario conocer cuáles son los procesos por los cuales se produce la obtención de energía, siendo primordial conocer si existe o no aporte de oxígeno.

En un primer momento se activa el sistema anaeróbico aláctico. Este sistema se encarga de obtener energía a través de la degradación del ATP (que pasara a ADP+Pi+energía) En un primer momento y posteriormente a través del PC (la fosfocreatinina o PC se une al ADP para generar de nuevo ATP e iniciar el proceso) sin la necesidad de la intervención del oxígeno. Es un sistema que nos aporta energía rápidamente, pero que se agota también rápidamente, con lo que el cuerpo necesita buscar otros sistemas para obtener energía.

El siguiente sistema es el sistema anaeróbico láctico. Este sistema se caracteriza por la degradación del glucógeno Muscular y posteriormente Hepático y  la glucosa para obtener energía. La degradación de la glucosa genera ATP, pero de la misma manera produce una sustancia que se conoce como Acido pirúvico, que posteriormente se convertirá en ácido láctico. Este compuesto de desecho deberá ser eliminado por el organismo.

El tercer sistema de obtención de energía es el sistema aeróbico. Este sistema se encarga de obtener energía a través de la degradación de la glucosa, Lípidos y de incluso proteínas con la participación del oxígeno.

El proceso se inicia de la misma manera que el sistema anaeróbico láctico, la principal diferencia es la entrada del Oxígeno en el proceso, evitando que el ácido Pirúvico se convierta en Ácido láctico y convirtiéndolo en Acetil coenzima A. La Acetil coenzima A entra en el ciclo de Krebs que liberará de nuevo ATP y NADH Y FADH2. Estos dos nuevos productos resultantes entran en la cadena de electrones, aportando de nuevo ATP. Se genera un total de 34 moléculas de ATP.


Posteriormente se produce la obtención de energía a través de los lípidos.  Tras la descomposición de los Triglicéridos, el resultado es 3 ácidos grasos y un glicerol. La beta oxidación provoca que los ácidos grasos pasen a ser Acetil coenzima A, iniciando de nuevo el proceso descrito anteriormente. A su vez, el glicerol al ser degradado, produce Acido Pirúvico, que como vimos anteriormente, al entrar en contacto con el oxígeno se convertirá en Acetil coenzima A. el proceso genera 463 Moléculas de ATP.

El último proceso de obtención de energía es a través de las proteínas. Este proceso se da cuando la duración del ejercicio es elevada, superando la hora. Es necesario que se produzca un ciclo de ida y vuelta entre el musculo y el hígado. Del musculo sale la alanina, que al llegar al hígado se convierte en Glucosa, volviendo al musculo como fuente de energía. Se suele producir entre 30-40 moles de ATP. De este proceso de conversión surgen sustancias toxicas como el amoniaco, que será transformado en el hígado por Urea.

Bibliografía

Segura, R. (2003). Principios de las zonas de entrenamiento. cálculos automáticos. Alto rendimiento, 3-10.
Wilmore, J. H., & Costill, W. (2006). Fisiología del esfuerzo y del deporte. Madrid: Paidotribo.