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martes, 14 de abril de 2015

El anterior post se centró en conocer cuál era la anatomía de una articulación de la rodilla. Las lesiones más comunes que se suelen producir en esta articulación son las fracturas óseas de los huesos implicados, esguinces de rodilla, roturas de ligamentos y afectaciones meniscales.Recordemos que el Post anterior explicamos los diferentes tipos de grado de los esguinces a los que el deportista se puede enfrentar.
Siguiendo el estudio realizado por Garrido et Al (2009) de los pacientes atendidos en urgencias por lesiones deportivas, el porcentaje de pacientes que acuden al centro por lesiones en el miembro inferior es del 56% del cual el 30.1% de las lesiones que se producen son ligamentosas.
Atendiendo en este caso a un deporte concreto, como es el fútbol, dependiendo del autor los resultados son diferentes en relación a que parte del miembro inferior sufre más lesiones. Para Hawkins et Al (1999) las lesiones de rodilla representan el 14% frente a un 17% de las lesiones que se producen en los tobillos. Sin embargo, Heidt et Al (2000) afirman que el 42.9% de las lesiones que sufren los deportistas se  localizan en la rodilla frente a un 28.6% localizado en el tobillo. Esto nos hace entender que el componente externo es de suma importancia como para poder aislar estos datos y extraer una conclusión clara. Aún, queda de manifiesto que tanto rodilla como Tobillo son dos de las articulaciones del cuerpo que más expuestas se encuentran a sufrir lesiones.
Tras sufrir una lesión en la rodilla, el procedimiento que debemos seguir es similar al que expusimos en relación a las lesiones de tobillo. En primer lugar, una vez producida la lesión el primer paso será siempre la aplicación de hielo en la zona afectada que debe durar en torno a las 72h., elevación de la zona afectada, y pasadas las 24h un vendaje activo. Debemos ponernos en manos de los profesionales al respecto. Los traumatólogos valorarán la lesión del deportista y la necesidad o no de intervención quirúrgica. Posteriormente el trabajo conjunto de los fisioterapeutas  de los licenciados en ciencias de la actividad física y del deporte,  ayudará a dotar de funcionalidad a la articulación tanto a nivel muscular como también a nivel ligamentoso para lograr la recuperación total del deportista.
En unas primeras fases de la recuperación del deportista, la rehabilitación en el medio acuático será de gran ayuda para mantener la musculatura comprometida por la lesión ligamentosa unido a los ejercicios isométricos. Pasada esta fase inicial, deberemos iniciar un entrenamiento de la fuerza a partir de ejercicios de propiocepción y fuerza para finalmente realizar ejercicios de re adaptación a la práctica deportiva que el sujeto realice. A continuación expondremos algunos ejercicios que nos podrán ayudar en la fase de rehabilitación del sujeto previa a la práctica deportiva concreta:




Bibliografía

Bahr. (2004). Lesiones deportivas; diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Madrid: Panamericana.

Bruno, G. (2014). Anatomia Humana Descriptiva, topográfica y funcional. Madrid: Libertad Digital.

Carrie M. Hall, L. T. (2006). Ejercicio terapeútico, recuperación funcional. Barcelona: Paidotribo.

Chu, D. A. (2006). Ejercicios pliométricos. Madrid: Paidotribo.

Garrido Chamorro, R., Pérez San Roque, J., González Lorenzo, M., Diéguez Zaragoza, S., Pastor Cesteros, R., López-Andújar Aguiriano, L., & Llorens Soriano, P. (2009). Epidimiología de las lesiones deportivas atendidas en urgencias. Emergencias, 5-11.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

Menezes, P. J. (20 de Marzo de 15). EFdeportes. Obtenido de EFDeportes: www.efdeportes.com

Neumann, D. A. (2010). Fundamentos de rehabilitación física. Madrid: Paidotribo.

Saladin, K. S. (2012). Anatomía y fisiología. Madrid: Mc Graw Hill.

Tribastone, F. (2000). Compendio de gimnasia correctiva. Barcelona: Paidotribo.

lunes, 30 de marzo de 2015

Articulación de la Rodilla I

En esta nueva entrada vamos a conocer un poco más en profundidad la articulación de la rodilla; una de las articulaciones que con el paso del tiempo más problemas generan a los deportistas al tener que soportar el peso de todo el cuerpo.
En la articulación de la rodilla participan múltiples huesos y ligamentos. En primer lugar, vamos a centrarnos del nivel óseo. El fémur forma parte principal de la articulación de la rodilla. El fémur cuenta con lo conocido como los cóndilos femorales. Los cóndilos femorales, de forma redondeada, permiten que el fémur se pueda articular tanto con la tibia. La Rótula es otro de los elementos óseos de importancia en la rodilla. Con forma de diamante, es un hueso plano en la parte anterior de la rodilla en la que se insertan tendones. Siguiendo a nivel óseo, los siguientes huesos de los que debemos hablar son la tibia y el peroné. La tibia se articula con el fémur  y con el astrágalo. El siguiente hueso es el peroné, que se articula en su parte superior con la tibia y en su parte inferior con la tibia y con el astrágalo.
A nivel ligamentoso, tenemos que hablar de numerosos ligamentos que articulan la rodilla y la preservan de los diferentes movimientos:
  1. Ligamento peroneano colateral. Ligamento lateral que une el fémur con el peroné.
  2. Ligamento tibial colateral. Ligamento lateral que une el fémur con la tibia.
  3. Ligamento cruzado anterior. Ligamento que une la tibia y el fémur por la parte anterior de la rodilla, en forma de cruz.
  4. Ligamento cruzado posterior. Ligamento que une la tibia y el femur por la parte posterior de la rodilla, en  forma de cruz.
  5. Ligamento rotuliano. Ligamento que une la rótula con la tibia.
  6. Ligamento transverso.
  7. Menisco lateral y menisco medial. Especie de almohadillas situadas entre los cóndilos femorales y la tibia que evita que la fricción entre ambos dañe las caras en contacto de ambos huesos.

A nivel muscular, los músculos implicados en la articulación de la rodilla son:

Bibliografía

Bruno, G. (2014). Anatomía 
Humana Descriptiva, topográfica y funcional. Madrid: Libertad Digital.

Izquierdo, M. (2008). Biomecánica y bases neuromusculares de la actividad física y del deporte. Madrid: Panamericana.
S. Fucci, M. B. (2003). Biomecánica del aparato locomotor aplicada al acondicionamiento muscular. Madrid: Elsevier.
Saladin, K. S. (2012). Anatomía y Fisiología. Madrid: Mc Graw Hill.
Wilmore, J. H., & Costill, W. (2006). Fisiología del esfuerzo y del deporte. Madrid: Paidotribo.