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martes, 29 de marzo de 2016

Musculatura de la parte anterior de la Pierna

La musculatura de la parte anterior de la pierna suele ser una gran olvidada a la hora de realizar ejercicios. Es necesario entender que esta musculatura tiene una función principal en la carrera y en la marcha. Es por ello que no debemos descuidar el trabajo de esta musculatura para no solo conseguir mejores resultados, sino también para evitar lesiones y descompensaciones.


A continuación veremos desglosados cada uno de los músculos que podemos encontrar en esta zona.



A continuación desglosaremos algunos ejercicios que podremos realizar para incidir sobre la musculatura descrita previamente. Recordemos que en entradas anteriores del blog, tenemos desglosado cada una de las pautas que tenemos que tener en cuenta para conocer el número de series y de repeticiones por ejercicios.



Bibliografía

Bahr. (2004). Lesiones deportivas; diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Madrid: Panamericana.

Blanco, A. (2002). 1000 ejercicios de musculación. Barcelona: Paidotribo.

Bruno, G. (2014). Anatomia Humana Descriptiva, topográfica y funcional. Madrid: Libertad Digital.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

Saladin, K. S. (2012). Anatomía y fisiología. Madrid: Mc Graw Hill.

martes, 19 de enero de 2016

Tendinitis rotuliana. pasos para su recuperación.

La tendinitis rotuliana es una lesión muy común en deportistas que implican alto impacto, como por ejemplo el baloncesto. La tendinitis rotuliana es una inflamación del tendón rotuliano, que une la rótula con la tibia. la tendinitis rotuliana se produce por una sobrecarga de la zona descrita. para comprender mejor la lesión, es necesario conocer previamente la anatomía de la rodilla. 
En la articulación de la rodilla participan múltiples huesos y ligamentos. En primer lugar, vamos a centrarnos del nivel óseo. El fémur forma parte principal de la articulación de la rodilla. El fémur, en su parte más (distal) cuenta con lo conocido como los cóndilos femorales. Los cóndilos femorales, de forma redondeada, permiten que el fémur se pueda articular tanto con la tibia. La Rótula es otro de los elementos óseos de importancia en la rodilla. Con forma de diamante, es un hueso plano en la parte anterior de la rodilla en la que se insertan tendones. Siguiendo a nivel óseo, los siguientes huesos de los que debemos hablar son la tibia y el peroné. La tibia se articula con el fémur en su parte más (axial) y con el astrágalo en su parte más (distal). El siguiente hueso es el peroné, que se articula en su parte superior con la tibia y en su parte inferior con la tibia y con el astrágalo.
A nivel ligamentoso, tenemos que hablar de numerosos ligamentos que articulan la rodilla y la preservan de los diferentes movimientos:
Ligamento  colateral lateral externo. Ligamento lateral que une el fémur con el peroné.
Ligamento colateral medial. Ligamento lateral que une el fémur con la tibia.
Ligamento cruzado anterior. Ligamento que une la tibia y el fémur por la parte anterior de la rodilla, en forma de cruz.
Ligamento cruzado posterior. Ligamento que une la tibia y el fémur por la parte posterior de la rodilla, en  forma de cruz.
Ligamento rotuliano. Ligamento que une la rótula con la tibia.

Menisco lateral y menisco medial. Especie de almohadillas situadas entre los cóndilos femorales y la tibia que evita que la fricción entre ambos dañe las caras en contacto de ambos huesos.


Cuando se inicia con la tendinitis rotuliana, es necesario tener en cuenta que un tratamiento inicial debe ser inicial para poder hacer frente a dicha patología. Para dicho tratamiento el trabajo coordinado de médicos, fisioterapeutas y a su vez de licenciados de ciencias de la actividad física y del deporte nos llevará a conseguir la recuperación en el menor tiempo posible. Seguiremos unos pasos:
1º Reducción de la actividad física.
2º Aplicación de hielo en la rodilla.
3º Uso de anti inflamatorios (siempre recetados por el traumatólogo).
4º Masajes y ejercicios de rehabilitación.
Durante el periodo de inactividad o de reducción de la actividad física podremos servirnos de la utilización de la electroestimulación local en la musculatura extensora de rodilla para mantener el tono muscular. Podremos seguir la siguiente tabla de entreno:

TIPO DE ENTRENAMIENTO
LUNES
Descanso
MARTES
Programa de resistencia aeróbica del aparato de electroestimulación en el tren inferior.
Estiramientos.
MIÉRCOLES
Descanso.
Estiramientos.
JUEVES
Programa de resistencia aeróbica del aparato de electroestimulación en el tren inferior.
Estiramientos.
VIERNES
Descanso y Estiramientos.
SÁBADO
Descanso y Estiramientos.
DOMINGO
Programa de capilarización del aparato de electroestimulación en el tren inferior.
Estiramientos.

Cuando el traumatólogo considere adecuado el inicio del trabajo activo de la rodilla, deberemos a su vez seguir unos pasos:
1º movimiento de amplitud de movimiento
2º ejercicios de potenciación de la musculatura flexora de rodilla.



























Bibliografía

Bahr. (2004). Lesiones deportivas; diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Madrid: Panamericana.

Blanco, A. (2002). 1000 ejercicios de musculación. Barcelona: Paidotribo.

Carrie M. Hall, L. T. (2006). Ejercicio terapeútico, recuperación funcional. Barcelona: Paidotribo.

García Soidán, J. y. (2003). Análisis de las lesiones más frecuentes en pruebas de velocidad, medio fondo y fondo. Revista Internacional de Medicina y Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, vol. 3, 260-270.

Garrido Chamorro, R., Pérez San Roque, J., González Lorenzo, M., Diéguez Zaragoza, S., Pastor Cesteros, R., López-Andújar Aguiriano, L., & Llorens Soriano, P. (2009). Epidimiología de las lesiones deportivas atendidas en urgencias. Emergencias, 5-11.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

Neumann, D. A. (2010). Fundamentos de rehabilitación física. Madrid: Paidotribo.

Pfeiffer, R. (2005). Lesiones deportivas. Madrid: Paidotribo.
Vella, M. (2007). Anatomía y musculación para el entrenamiento de la fuerza y la condición física. Barcelona: Paidotribo.
W.U. Boeckh-Behrens, W. B. (2000). Entrenamiento de la fuerza. Barcelona: Paidotribo.

lunes, 4 de enero de 2016

Articulación de la cadera (II)

En el anterior post nos centramos en conocer cuáles son las partes más importantes de la articulación de la cadera, haciendo referencia a la musculatura implicada y a los movimientos que dicha articulación pueden hacer. En este nuevo post nos vamos a centrar en algunos ejercicios de los músculos principales que podremos realizar para fortalecer dicha musculatura.


GLÚTEO MAYOR

algunos de los ejercicios que podremos realizar son:



CUADRICEPS

Algunos de los ejercicios que podremos realizar con auto cargas serán:



ISQUIOTIBIALES

Algunos de los ejercicios que podremos realizar con auto cargas serán:


TRICEPS SURAL

Algunos de los ejercicios que podremos realizar con auto cargas serán:



Bibliografía

Blanco, A. (2002). 1000 ejercicios de musculación. Barcelona: Paidotribo.

Bruno, G. (2014). Anatomia Humana Descriptiva, topográfica y funcional. Madrid: Libertad Digital.

Carrie M. Hall, L. T. (2006). Ejercicio terapeútico, recuperación funcional. Barcelona: Paidotribo.

Chu, D. A. (2006). Ejercicios pliométricos. Madrid: Paidotribo.

Izquierdo, M. (2008). Biomecánica y bases neuromusculares de la actividad física y del deporte. Madrid: Panamericana.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

S. Fucci, M. B. (2003). Biomecánica del aparato locomotor aplicada al acondicionamiento muscular. Madrid: Elsevier.

Saladin, K. S. (2012). Anatomía y fisiología. Madrid: Mc Graw Hill.

Vella, M. (2007). Anatomía y musculación para el entrenamiento de la fuerza y la condición física. Barcelona: Paidotribo.

W.U. Boeckh-Behrens, W. B. (2000). Entrenamiento de la fuerza. Barcelona: Paidotribo.

Wilmore, J. H., & Costill, W. (2006). Fisiología del esfuerzo y del deporte. Madrid: Paidotribo.








martes, 14 de abril de 2015

El anterior post se centró en conocer cuál era la anatomía de una articulación de la rodilla. Las lesiones más comunes que se suelen producir en esta articulación son las fracturas óseas de los huesos implicados, esguinces de rodilla, roturas de ligamentos y afectaciones meniscales.Recordemos que el Post anterior explicamos los diferentes tipos de grado de los esguinces a los que el deportista se puede enfrentar.
Siguiendo el estudio realizado por Garrido et Al (2009) de los pacientes atendidos en urgencias por lesiones deportivas, el porcentaje de pacientes que acuden al centro por lesiones en el miembro inferior es del 56% del cual el 30.1% de las lesiones que se producen son ligamentosas.
Atendiendo en este caso a un deporte concreto, como es el fútbol, dependiendo del autor los resultados son diferentes en relación a que parte del miembro inferior sufre más lesiones. Para Hawkins et Al (1999) las lesiones de rodilla representan el 14% frente a un 17% de las lesiones que se producen en los tobillos. Sin embargo, Heidt et Al (2000) afirman que el 42.9% de las lesiones que sufren los deportistas se  localizan en la rodilla frente a un 28.6% localizado en el tobillo. Esto nos hace entender que el componente externo es de suma importancia como para poder aislar estos datos y extraer una conclusión clara. Aún, queda de manifiesto que tanto rodilla como Tobillo son dos de las articulaciones del cuerpo que más expuestas se encuentran a sufrir lesiones.
Tras sufrir una lesión en la rodilla, el procedimiento que debemos seguir es similar al que expusimos en relación a las lesiones de tobillo. En primer lugar, una vez producida la lesión el primer paso será siempre la aplicación de hielo en la zona afectada que debe durar en torno a las 72h., elevación de la zona afectada, y pasadas las 24h un vendaje activo. Debemos ponernos en manos de los profesionales al respecto. Los traumatólogos valorarán la lesión del deportista y la necesidad o no de intervención quirúrgica. Posteriormente el trabajo conjunto de los fisioterapeutas  de los licenciados en ciencias de la actividad física y del deporte,  ayudará a dotar de funcionalidad a la articulación tanto a nivel muscular como también a nivel ligamentoso para lograr la recuperación total del deportista.
En unas primeras fases de la recuperación del deportista, la rehabilitación en el medio acuático será de gran ayuda para mantener la musculatura comprometida por la lesión ligamentosa unido a los ejercicios isométricos. Pasada esta fase inicial, deberemos iniciar un entrenamiento de la fuerza a partir de ejercicios de propiocepción y fuerza para finalmente realizar ejercicios de re adaptación a la práctica deportiva que el sujeto realice. A continuación expondremos algunos ejercicios que nos podrán ayudar en la fase de rehabilitación del sujeto previa a la práctica deportiva concreta:




Bibliografía

Bahr. (2004). Lesiones deportivas; diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. Madrid: Panamericana.

Bruno, G. (2014). Anatomia Humana Descriptiva, topográfica y funcional. Madrid: Libertad Digital.

Carrie M. Hall, L. T. (2006). Ejercicio terapeútico, recuperación funcional. Barcelona: Paidotribo.

Chu, D. A. (2006). Ejercicios pliométricos. Madrid: Paidotribo.

Garrido Chamorro, R., Pérez San Roque, J., González Lorenzo, M., Diéguez Zaragoza, S., Pastor Cesteros, R., López-Andújar Aguiriano, L., & Llorens Soriano, P. (2009). Epidimiología de las lesiones deportivas atendidas en urgencias. Emergencias, 5-11.

Lloret, M. (2002). 1020 Ejercicios y actividades de readaptación motriz. Madrid: Paidotribo.

Menezes, P. J. (20 de Marzo de 15). EFdeportes. Obtenido de EFDeportes: www.efdeportes.com

Neumann, D. A. (2010). Fundamentos de rehabilitación física. Madrid: Paidotribo.

Saladin, K. S. (2012). Anatomía y fisiología. Madrid: Mc Graw Hill.

Tribastone, F. (2000). Compendio de gimnasia correctiva. Barcelona: Paidotribo.